El Economista
El debate sobre el potencial de la Inteligencia Artificial (IA) lo ha engullido prácticamente todo y no se hablaría de otra cosa si no fuera por la volatilidad geopolítica. Sin irse muy lejos en el tiempo, la posibilidad de que la IA se lleve por delante a muchas industrias provocó de nuevo escalofríos en Wall Street la semana pasada, dando paso a sonoras correcciones en sectores tradicionales como el logístico y de transportes. Es la cara amarga de un éxito que para muchos revolucionará la economía y la productividad en los próximos años. Al otro lado de esta suerte de histeria, tanto positiva como negativa, se encuentran los escépticos que denotan una narrativa más fuerte que la realidad. Uno de ellos, un destacado analista financiero conocido en los mercados, Torsten Slok, economista jefe de Apollo, cree que esta gran lengua de fuego aún no ha llegado a la macroeconomía y propone una suerte de 'prueba del algodón' a modo de representación gráfica: una curva en forma de J.
Los últimos datos del Índice de Precios de Consumo (IPC) incluyen nuevos productos que, hasta este año, no estaban presentes en el indicador estadístico que mide la evolución de los precios de una representativa cesta de bienes y servicios en España. Ejemplo de ello es la incorporación de algunos productos que ya son referencia del consumo en los hogares españoles, como los arándanos o los aguacates.
El incremento del Salario Mínimo Interprofesional es ya una realidad solo a falta de su publicación en el Boletín Oficial del Estado, que podría darse esta misma semana en el caso de que la medida vaya para el Consejo de Ministros de este martes. La firma del acuerdo entre el Gobierno y los sindicatos para elevar el SMI a los 1.221 euros mensuales en 14 pagas tendrá efectos en las retribuciones de más de dos millones de trabajadores y, además, en las cotizaciones de muchos ciudadanos.
ERC pone dos condiciones al PSOE para pactar los presupuestos catalanes de 2026: conseguir el traspaso integral del IRPF y materializar el consorcio de inversiones entre Generalitat y Estado.
Con la subida que se aprueba estos días para 2026, el salario mínimo interprofesional en España acumula un incremento del 66% desde 2018, pasando de los 736 euros mensuales a los 1.221. Este repunte ha hecho correr ríos de tinta por su potencial impacto en el empleo: un incremento de los costes laborales para las empresas reduce la contratación. Sin embargo, esto no ha ocurrido: pese a que el paro sigue relativamente elevado, el número de ocupados está en máximos históricos y muchas empresas hablan de dificultades para contratar. Pero ahora se plantea una inquietante posibilidad: que las empresas utilicen robots e inteligencia artificial para sustituir a los trabajadores humanos en puestos de baja cualificación. Algo a lo que apunta un reciente estudio realizado en Estados Unidos.
La jubilación es el momento esperado por muchos trabajadores que, tras toda una vida laboral, desean retirarse de forma definitiva y convertirse en pensionistas. Una decisión que debe realizarse de forma correcta y conforme a la ley porque, de lo contrario, los empleados pueden perder dinero por el camino.
Las pequeñas y medianas empresas pagan una media de 1.500 euros al año en impuestos y tasas municipales, entre los que se incluyen el IBI del local que en ciudades como Madrid el tipo es del 0,98%, en Barcelona al 0,66% y en Valencia al 0,58%, la tasa de recogida de residuos comerciales en Madrid se paga una media de 310 euros al año y y en Valencia 243 euros anuales, licencias municipales en Madrid el precio varía entre los 800 y 3.000 euros, en Barcelona está en torno a los 1.300 euros, y en Valencia se paga de media unos 1.260 euros y vados o tasas de ocupación pública que el precio anual ronda en torno a los 50 o 70 euros, . Todo ello, mientras hacen frente a otros tipos impositivos a nivel regional o nacional.







